La despedida de soltera ha crecido. La única noche caótica se ha convertido en todo un fin de semana, y los grupos más listos han entendido que el lugar importa más que el plan.
Por qué una casa gana al hotel
En un hotel, sois invitados. En una casa, sois los anfitriones. Eso lo cambia todo:
- Controláis la música, los horarios y el ruido — nadie llama desde recepción.
- El espacio común es vuestro, así que el grupo nunca se dispersa.
- Cocinar una o dos comidas reduce mucho el coste por persona.
- La piscina y la terraza son el escenario, no un extra de pago.
Lo que los grupos olvidan
Las camas. Una casa que duerme «hasta 14» puede hacerlo con literas y un sofá cama. Antes de enamoraros de la terraza, contad las camas reales y los baños, y aseguraos de que encajan con el grupo que de verdad vais a llevar.